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Betiana Baglietto

Betiana Baglietto

Redactora Jefa at Argentinos.es
Periodista, escribidora. Con un pie en cada orilla. Más de 10 años en España, y aún no pierdo el acento. Loca por Bruno y Mateo

 imageEl artista bahiense es un fenómeno de masas en Argentina. Con apenas 30 años, lleva 20 de carrera y una larguísima lista de éxitos. Con su último disco, ‘Abel’, se propone ahora conquistar el Viejo Continente.

Mercedes Sosa no es solo uno de los mayores iconos del canto popular argentino y latinoamericano, sino también la culpable de uno de los fenómenos musicales que hoy arrastra multitudes en Argentina. Por escucharla a ella empezó a cantar Abel Pintos en el patio de su colegio primario y ya no se bajó de los escenarios. El artista de Bahía Blanca lleva 20 de sus 30 años pegado a canciones como las de su último disco, Abel, que trae de gira por España. Desde la séptima planta de las modernas oficinas que Sony Music tiene en el Paseo de la Castellana de Madrid, el cantante y compositor mira hacia atrás para recorrer estas dos décadas de su vida y obra después de actuar en Barcelona y antes de presentarse este jueves 4 de junio en la sala Galileo de la capital española. (LA ENTREVISTA ENTERA SE PUBLICARÁ EN EL PRÓXIMO NÚMERO DE NUESTRA EDICIÓN PAPEL)

 

-Venís en esta gira a presentar el último disco, Abel. ¿Quién es Abel? En verdad, no es un disco especialmente autorreferencial, todos lo son de alguna forma. Lo que sucede es que cuando escribo canciones me gusta hacerlo de un modo conceptual y pienso de qué quiero hablar y después cómo voy a decirlo. Este disco, todas sus canciones, en los distintos contextos y estéticas, habla de aceptar. Todo lo que nosotros aceptamos, según mi opinión, queda detrás de nuestro nombre, funciona como especie de símbolo para los demás. Cuando alguien nos menciona, menciona todo lo que nosotros somos. Desde ahí es que se me ocurrió que el disco tuviese un título con un nombre propio. De frente al momento de grabar el CD, acepté cosas muy significativas para mí como músico, como adoptar por primera vez la responsabilidad de producirlo. Entonces consideré que tenía sentido que aquel nombre propio que yo pretendía para el álbum fuese el mío.

 

-Son 20 años de carrera ya, con apenas 30 que tenés. ¿Hay un momento, un clic en el que te das cuenta que te convertís en un fenómeno de masas? Considero que hubo muchos momentos que en la sumatoria terminaron creando la realidad de hoy y ojalá se sigan creando otros momentos igual de satisfactorios. No creo que exista un único motivo, un único momento o un único clic para mí y para todo el mundo, que haya cambiado la película de un día para otro, porque justamente son ya 20 años y cuatro etapas. Fui un niño, un preadolescente, un adolescente y comencé a ser un adulto. No es poco, es una vida en esto. De hecho es mi vida, llevo más tiempo haciendo música que viviendo.

-¿El abrirte a otros géneros también puede haber sido otro punto en esa sumatoria? No es una elección consciente, es una reacción de pulso. Yo escuchaba a Mercedes Sosa, mi papá folclore, a Daniel Toro, mi mamá a Perales y Roberto Carlos, mis hermanos adolescentes cuando yo era niño, pop uno y rock el otro. Cuando empecé a escribir canciones, toda esa ensalada e influencia empezó a salir, cuando escribo una canción no digo voy a hacer una samba, un rock, llega, nace en una subdivisión determinada y allá vamos, no me preocupa tanto cómo sino lo que quiero decir.

-En Argentina lo tenés casi todo conquistado y aquí mucho por conquistar. ¿Te lo planteás como objetivo? Es un gran desafío y una hermosa oportunidad que me brindan. Me queda mucho por aprender. Mientras tenga muchas cosas por aprender y me ponga a aprenderlas voy a tener más para poder ofrecer a los demás. De la misma forma que siento estar empezando a ser un adulto, a madurar como ser humano, es que siento que también mi música está empezando a madurar, creo que mi personalidad en la vida recién ahora empieza a tomar su carácter más fuerte, lo mismo va a suceder con mi música.

-¿Cómo te tratan por acá? Muy bien, con mucha amabilidad y con mucha expectativa.

-Acabás de hacer un vídeo con India Martínez, ¿tenés muchos amigos musicales en España? Sí, los músicos en especial me reciben con los brazos abiertos. Hace unos días fui a ver en Buenos Aires el concierto de Dani Martín, nos conocimos, me ofreció lo que necesitara cuando viniera a España. Lo llamé para decirle que me hacía falta un backline y me lo dejó todo para la gira, las guitarras, los equipos y no hace un mes que nos conocemos. Así todos, Leiva, La Oreja de Van Gogh, Rosana, Diego Cantero, Salvador Beltrán, India… Todos son muy amables conmigo y me ofrecen su amistad y su confianza.

¿Qué te gusta hacer cuando venís por acá, si es que te da tiempo, aparte de cantar y dar entrevistas? Me gusta mucho conversar con la gente de acá, puedo aprender a ver las cosas de la vida en perspectiva, desde otro lugar, con otra mirada. También aprovecho para poder pasear y conocer todo lo posible. Ir a un restaurante y sentarse a comer cosas elaboradas de una forma completamente distinta, ya eso te cambia, te da otro punto de vista.

-Y poder caminar tranquilo por la calle… Sí, en realidad lo experimento como una sensación distinta pero no como liberación.

-Tenés muy buena relación con tus fans, ¿verdad? Sí, en absoluto, me siento muy cómodo en Buenos Aires con la situación de salir y que todo el mundo me salude, no me genera ningún conflicto, al contrario, me siento bien.

-Es verdad que tus conciertos son un espectáculo no solo arriba sino también abajo del escenario? Sí, siempre consideré que el éxito de un concierto tiene que ver con la predisposición y entrega de las dos partes porque, al fin y al cabo, vamos a compartir las cosas, nunca creí en la separación entre el artista y el público, del artista como quien ofrece algo y el público quien lo compra y aplaude. Me gusta más la cosa de los comienzos de la música, cuando los juglares cantaban y no dependían del aplauso como una moneda, era disfrutar simplemente, cantar porque quiero cantar lo que estoy diciendo y ojalá te sirva, te guste y te haga sentir mejor. Me gusta compartir, cuando me subo a un escenario no busco que me aplaudan a mí a rabiar, es que se sientan ojalá tan felices de vivir mi música como yo de hacerla.