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Sergio A. González Bueno

Sergio A. González Bueno

Persigo la oda del gol; un soneto de campeón; un poético caño, una trova de 'rabonas'; una estrofa de Diez; una copla de aliento... ¡Fútbol y letras!
Sergio A. González Bueno

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Sin Grondona, el codiciado sillón de Viamonte quedó vacante de caudillo. Don Julio I de Sarandí –monárquico y autoritario– manejó la AFA con la chequera de sus socios inversionistas y la libreta ‘contable’ que supo implementar en su mítica ferretería. Nada quedaba registrado en ninguna computadora. Memoria y números. Todo bajo la impronta de Don Julio. Así funcionaba la AFA en la era del “Todo pasa”. Hábil componedor, Grondona sumaba voluntades políticas con el manejo discrecional de la Caja. Las votaciones eran simulacros de democracia. Todos levantaban la mano dócilmente. Los cuestionamientos morían en los bares o en las oficinas de los sometidos dirigentes del fútbol argentino. Al momento de resolver, la postura de Don Julio era ley.

¿Qué cambió con el fallecimiento de Grondona? La AFA mutó de un obsceno autoritarismo a una preocupante acefalía. Entre gallos y medianoche, el Comité Ejecutivo designó un sucesor temporal: Luis Segura. ¿A quién responde Segura? Al ‘grondonismo residual’. En el fondo, la estrategia era cambiar para que nada cambie. Aprovechando el extenso luto por el óbito de Don Julio, los delfines del expresidente pretendían ganar tiempo. Y quedarse con el poder.  Hasta que entró en escena Marcelo Tinelli…

Con el aval de su exitosa gestión en San Lorenzo, Tinelli se postuló con firmeza. Antes, tuvo que apelar a juristas para interpretar el famoso artículo 50 del Estatuto que le impedía ser candidato. Consumado el guiño jurídico, Tinelli buscó adhesiones en sus pares de todas las categorías. Contrarreloj –las elecciones iban a ser en octubre– armó un proyecto integral e innovador. Y sumó dirigentes indecisos a su causa. Inquietos por el avance del hombre de Bolívar, los delfines del ‘grondonismo residual’ lanzaron descalificaciones hacia su persona. En el absurdo agravio, “Chiqui” Tapia (presidente de Barracas Central) fue el retrógrado vocero oficial. Pero la operación belicosa duró un suspiro. Conscientes de la paliza que el sufragio les iba a deparar, Segura y los suyos abdicaron en tiempo de descuento. Y hubo sesión forzada.  Al término del cónclave, los dirigentes hablaron de unánime consenso (muy poco creíble). Al final, las elecciones serán el 1 de marzo de 2016. Y aquellos que denostaron a Tinelli por frívolo lo terminaron ungiendo como vicepresidente tercero de la AFA.  Muchachos con principios Segura, Tapia y compañía.

¿Tinelli ya es presidente? A priori, da la sensación que sí. Aunque algunos ‘grondonistas residuales’ buscarán un candidato que pueda hacerle sombra al vicepresidente de San Lorenzo. Algunos hablan de Hugo Moyano. Todo es probable. Nombres al margen, la AFA necesita un cambio urgente. No un simple maquillaje. Sepultar la cultura del “Todo pasa” es impostergable . En dicho sentido, Tinelli representa un aire fresco. Tiene capacidad de gestión, contactos, resultados.  Basta repasar lo que hizo en San Lorenzo… ¿Qué AFA le espera a Tinelli? Una AFA con viejos vicios y cuentas en rojo. Una AFA que tendrá que renegociar con Fütbol Para Todos (FPT) y tendrá que reducir costos superfluos y generar ingresos genuinos.  Una AFA sumisa e intervenida por la chequera del Gobierno Nacional. Una AFA devastada y en crisis. ¿Tinelli al poder? En los pasillos de Viamonte redoblan la apuesta: ¡Tinelli ya asumió!