Se estrena en Madrid el documental que cuenta la historia de la primera fábrica de acordeones de Argentina

Silvia Di Florio y Gustavo Cataldi firman Anconetani, el documental que narra la historia que hay detrás de la primera fábrica de acordeones de Argentina. El largometraje se proyecta este sábado 1 de octubre a las 19 horas, en el Colegio Mayor Argentino de Madrid. Y como condimento especial, Mauro Bonamino, acordeonista argentino que está de gira por España, pondrá sonido en vivo a la cita cinematográfica.

«Éramos cinco, dos mujeres y tres varones. Llegamos en el 18, a dónde estamos ahora, Guevara 478». Una voz en off, en italiano, comienza el viaje atrás en el tiempo para recuperar los orígenes de esta familia de inmigrantes, cuyo apellido da nombre a los acordeones de los más grandes intérpretes del país. De fondo suenan sus acordes, mientras Nazareno, el último de aquellos cinco exiliados recorre encorvado su taller, toca la batería o recibe a ilustres clientes.

La película fue rodada entre 2009 y 2013, cuando Nazareno, último hijo de Giovanni, fundador del taller, todavía vivía. Hoy, la marca ha dejado de fabricar instrumentos y sólo se dedica a repararlos, además de compartir con el público un museo en el local del barrio de la Chacarita. El negocio lo llevan tres nietas y un bisnieto de Giovanni.

El filme habla sobre la migración, la música, los trabajos artesanales y las particulares formas y valores de una familia de inmigrantes pegados a la palabra, el trabajo y la honestidad, que llegó al país como representante de los acordeones Soprani y enseguida decidió instalarse para fabricar los propios.

«Para mí, Nazareno era un duende del lugar, un ser lleno de alegría que se levantaba a las 7 de la mañana y subía al taller, que es un lugar que guarda las historias y la sustancia de todo lo que pasó por ahí, porque hay como una condensación del tiempo desde comienzos del siglo pasado en ese taller que seguía siendo el mismo que había montado Giovanni en 1918 sobre una antigua carpintería del barrio de Chacarita, con los mismos muebles, las mismas herramientas, las maderas que trabajaban para hacer los acordeones y que eran de un campo que los Anconetani tenían en Brandsen, donde cultivaban árboles con ese objeto», relata la directora. Di Florio y Cataldi estarán presentes este sábado en la proyección del documental.

La idea de los realizadores era captar situaciones y el clima, las sensaciones que ellas creaban para trasladarlas al espectador, llegar a su corazón. Difícil no conseguirlo con unos acordeones con tanta alma.