Por Matías L. Sartori (@MatiasLSartori) / Foto: AFA

La herida sigue sangrando. Y será duro volver a sentarse en el sillón con la bufanda albiceleste o juntarse en un bar con amigos con nuestra bendita camiseta argentina. Sin embargo, creo que he comprendido por qué hemos perdido la final de la Copa América. No es culpa de Messi, ni de Martino, ni de Higuaín. El problema de Argentina, válgame la redundancia, somos los argentinos. Y en otras cosas sí somos campeones. He aquí mis motivos:

A) Existe algo que se llama Respeto. Y no lo disfracemos de folklore. Y es nuestra cultura. Nuestra identidad. Insultar. Provocar. Y faltar el respeto. Eso es, en mayoría el fútbol argentino. Y no es el barrabrava que mata. No es el hincha que tira gas pimienta. Somos los que “generamos violencia verbal” con algunos (¡no todos eh!) memes o comentarios despectivos contra Chile, Uruguay, Brasil o el rival de turno. Somos los que creemos que Arturo Vidal, Alexis Sánchez, o Eduardo Vargas es el sobrino, nieto o familiar de alguna persona que “nos entregó a la guerra”. Los que pensamos que todos los chilenos nos traicionaron en la guerra de las Malvinas. Los mismos que creemos que todos los ingleses “mataron” a nuestros soldados.

B) Soberbia. “Somos los mejores”, “tenemos a los mejores”, “Messi es el mejor”, “Maradona es más grande que Pelé”, “Chile nunca ganaste nada”. Si hay algo que hizo esta Copa fue darnos un baño de humildad. Humildad, palabra desconocida en el vocabulario argentino. Creernos que estamos por encima del otro. Pensar que solamente nosotros merecemos ganar. Y el rival es un “muerto” y que “no ganó nada”. Prepotencia y orgullo. Dos  “cualidades” que desde hace 22 años no encontré motivos para utilizarlas.

C) Envidia. Cuántos comentarios hemos leído o escuchado con un “felicitaciones Alemania por la Copa del Mundo” o “Muy bien por Chile por  conseguir su primera Copa América”. Seguramente sean pocos los que lo hagan. No sabemos perder. Y eso es parte de nuestro ADN ganador. Pero perder es uno de los tres resultados del fútbol. Y un valor del deporte es reconocer el triunfo ajeno y valorar el trabajo realizado. Nosotros no lo entendemos. Si perdemos fue un fracaso y todos son unos muertos.

D) Ira. “Messi no vuelvas más a Argentina”, “Higuaín retirate”, “Tata sos horrible”. Cuando el éxito no se consigue aparece nuestra parte oscura del hincha. Insultar. Putear. Y caer en el punto A (falta de respeto) pero no hacia el rival, sino hacia los nuestros.

E) Avaricia. Queremos ganarlo todo a cualquier precio. No podemos perder ni un amistoso que ya es el fin del mundo. “Ganen o váyanse a Europa”, rezaba algunas frases lapidarias argentinas. Tenemos la obligación de recriminar o insultar cuando perdemos. En las buenas y ¿en las malas?.

Eso somos los argentinos. Entiendo que “exijamos” el máximo a nuestro jugadores y que perder otra final es jodido, triste y da bronca. Pero es aún más triste seguir demostrando por qué somos los mejores en otras cosas. Y en estos cinco puntos mencionados sí que somos Campeones de América y Campeones del Mundo.

Creo que en lugar de preguntarle a Chile o Brasil “¿Qué se siente?” deberíamos responder nosotros, los argentinos, esa pregunta. ¿Qué sentimos? Avaricia, ira, envidia, soberbia y falta de respeto. Eso sentimos.

Tenemos la oportunidad de ser campeones en otras cosas. Empecemos por felicitar al rival, aplaudir y reconocer el trabajo de nuestros jugadores y agradecerles por habernos hecho soñar. Felicitar, reconocer y agradecer. Los primeros tres pasos para volver a ser campeones.

Felicitaciones a Chile por su primera Copa América. Y gracias Argentina porque otro año más hemos soñado y nos hemos ilusionado hasta el último partido. Ya se nos dará el título.