Gambeteando el día a día del exigente calendario europeo, las estrellas argentinas miran de reojo la Copa América de Chile 2015. El 13 de junio está marcado con resaltador en los almanaques digitales de Messi, Di María, Agüero, Pastore, Tévez y compañía. Ese día, en el Estadio La Portada (La Serena), Paraguay intentará arruinarle el debut al vigente subcampeón del mundo. De antemano, el morbo está servido.

Ramón Díaz conduce los destinos de la selección guaraní. Con todo lo que ello significa. ¿Habrá folclore en la previa? Intuyo que sí. El ex DT de River es un consumado agitador verbal de previas. Eso sí, siempre entendiendo el juego mediático. El riojano buscará liberar de presión a sus guerreros. Todas las miradas estarán sobre Ramón. Sacando petróleo de su picardía, ¿Ramón nos señalará –estratégicamente– que Argentina juega contra él?    

Vuelvo a la Selección. De a poco, Gerardo Martino va consumando el recambio. O seleccionando futbolistas acorde a su paladar.  Empero, los históricos de la final del Maracaná –mayoritariamente– tendrán revancha americana. ¿Habrá pasado el duelo de Götze? Tras Río de Janeiro, la Selección sólo jugó para el bolsillo de Guillermo Tofoni y World Eleven, empresa a la que Grondona –en vida y sin control de sus inertes pares– le vendió los derechos para organizar los partidos amistosos de Argentina. En La Serena, la Selección jugará oficialmente por primera vez. En tanto, Martino estrenará jogging (¿o traje?) con los tres puntos en juego. A priori, la apuesta del Tata pasa por replicar a escala albiceleste su mejor obra como entrenador: ¡el Newell’s campeón modelo 2013! Y no reincidir en la autocomplacencia de sus millonarios cromos –Martino no supo gestionar ese vestuario– en su frustrante paso por el FC Barcelona. 

¿Cuál es el objetivo de Argentina en Chile 2015? De mínimo, llegar a la final del 4 de julio. Cualquier otro escenario convocaría a las corales voces del fatalismo. Tanto de la crítica como del hincha. Buscando el equilibrio, Martino tratará de darle su impronta a la Selección. En los ensayos previos, se advierte una sana intención de respetar un esquema ambicioso. Habrá que sostener la identidad (y las convicciones) cuando Alexis, Neymar o Cavani amenacen. No obstante, Argentina cuenta con un potencial que intimida.

La única incógnita es el aspecto físico de sus pilares. Messi, Mascherano, Pereyra y Tévez disputan semifinales de Champions; Higuaín y Banega de la Europa League; Pellegrini no le da respiro a Agüero… Al menos, el excéntrico Van Gaal hace “descansar” semanalmente a Di María (nadie entiende como Ángel no juega en un Manchester United tan mediocre). Especulaciones al margen, el hincha argentino sueña con la vuelta olímpica. La última foto del campeón pertenece a la cosecha 1993. Esa que tuvo al catador del ‘nunca te rendirás’ Simeone y al enólogo del gol Batistuta. Por ello, los ilustres sofistas del tablón imploran al Barba (¿Francisco tendrá su celular?) para que se rompa el maleficio. Veintidós años de sequía es mucho castigo. ¿Acaso Messi no es el heredero de D10S?

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