La artista portuguesa y la figura canaria llevan su música al otro lado del charco.

El flujo de artistas que van y vienen a uno y otro lado del Atlántico nunca se detiene, para bien del puente cultural que une las dos orillas y del público que puede disfrutar de su talento, esté donde esté, viva donde viva.

Los próximos en subirse al avión con destino Sudamérica son de origen bien distinto aunque cargan el mismo equipaje, el de extender y compartir su música más allá de las fronteras cotidianas.

Por un lado, la portuguesa Dulce Pontes regresa a Argentina y a Chile para compartir las canciones de Peregrinação, su disco más reciente, publicado el pasado mes de marzo. Reconocida como una de las voces más hermosas de Portugal y por haber sido pionera en la renovación del fado, Pontes volverá a Latinoamérica dos años después de su debut en esas tierras, para hacer un recorrido por las canciones y los distintos géneros que forman parte de su último álbum, abarcando desde Vamos Nina de Piazzolla hasta composiciones fadistas de Alain Oulman, pasando también por versiones de clásicos como La Bohemia y La leyenda del tiempo.

Lo hará acompañada de sus habituales músicos, entre los que se encuentra el pianista argentino, afincado en Galicia, Juan Carlos Cambas. El 26 de noviembre se presenta en el CCK de Buenos Aireas y el 28 en el teatro Nescafé de las Artes de Santiago de Chile.

Por otro, y con un sonido bien distinto, Bejo, la revelación del trap español viajará por primera vez a Sudamérica. El artista canario se desenvuelve entre rimas barrocas y aliteraciones retorcidas, la base formal de su hipi hapa vacilanduki. Ser la revelación del trap le ha valido para que la revista Mondosonoro le diera la portada en el mes de julio pasado y para lanzarse a la conquista de nuevos espectadores en América Latina.

Bejo tiene previstas tres actuaciones: el 23 de noviembre en Bizarro, de Lima; el 25 en Palermos Club de Buenos Aires; y el 26 en el Festival Frontera de Santiago de Chile.