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Lyliana Colotto

Lyliana Colotto

Desde hace 10 años colaboro en la revista bimestral 'argentinos.es' con artículos sobre temas culturales. Soy Doctora en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y doy clases de español a extranjeros y son ellos, al igual que la escritura, quienes me motivan a seguir buceado en nuestro rico idioma

La presidencia de Pedro Sánchez ha hecho resurgir una serie de palabras y expresiones relacionadas con el azar: suerte, carambola, destino, etc. Nadie esperaba (me atrevo a decir que ni él tampoco) llegar ahora a la Moncloa como presidente.

Este artículo no pretende hablar de política, solo un ejemplo público y reciente precisamente por lo de la suerte. Qué caprichoso es el azar, hace y deshace a su antojo. Hablamos también de gente con estrella y gente estrellada; gente a la que la vida le sonríe y otras a las que no; deseamos ‘suerte’ a la persona que debe afrontar cualquier situación más o menos complicada. Imagino que es una de esas palabras ‘talismán’ más usadas de nuestra lengua. No es necesario especificar ‘buena suerte’, simplemente con un ‘suerte’ damos y recibimos el mensaje de deseo de que todo salga bien.

Pero quiero creer que esa suerte forma parte del 50% y que la otra mitad está compuesta de esfuerzo, insistencia, paciencia, tesón, convencimiento y todo el vocabulario que signifique voluntad de nuestra parte por lograr el objetivo. Si la suerte no nos acompaña solo nos queda la mitad que depende de nosotros; si solo nos acompaña la suerte, nos falta el empeño y las garras para lograr la meta. Para sumar ese 100% necesitamos que la voluntad y las circunstancias se unan. Siempre nos ayuda que el viento sople a favor; estar en el lugar y en el momento preciso cuando toca, ‘pero prendió el azar semáforos carmín, detuvo el autobús y el aguacero hasta que me miraste tú’ dice Serrat en su letra. No es fácil aunarlos si pensamos que nuestras decisiones se topan con las que toma o deja de tomar otra persona que ni siquiera conocemos, el famoso aleteo de la mariposa. Si lo pensamos, cuán misterioso es el vivir, porque no estamos ni somos solo nosotros, está todo lo demás que puede confabularse a favor o en contra de nuestros horizontes; una mariposa más inquieta o menos lo cambiará todo ‘no te busqué ni me viniste a buscar, fue sin querer, es caprichoso el azar’. La continuación de la historia suponemos que sí dependerá de la insistencia de nuestra parte.

Y acabando con el ejemplo del comienzo, le deseo suerte al novísimo presidente, a quien un muy bien preparado equipo parece que no le faltará; mucha suerte porque de ella y de sus acertadas decisiones dependerá el buen rumbo de todos nosotros y del país.