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Betiana Baglietto

Betiana Baglietto

Redactora Jefa at Argentinos.es
Periodista, escribidora. Con un pie en cada orilla. Más de 10 años en España, y aún no pierdo el acento. Loca por Bruno y Mateo

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Gabriela Gurfinkel ha transformado en libro un estudio que realizó con más de 300 emigrantes argentinos repartidos por el mundo.

Compartiendo una huella se llama el libro que Gabriela Gurfinkel ha publicado en España con los resultados de un estudio que hizo entre más de 300 emigrantes argentinos de distintas partes del planeta. La psicóloga argentina, residente en Madrid desde 2002, ha querido convertir un trabajo de investigación que realizó en 2007 para una consultora, en un relato ameno y cercano acerca de la experiencia común de miles de argentinos que se han ido lejos de casa, una vivencia compartida por otros tantos miles de ciudadanos de diferentes países a los que termina uniendo un ambiguo sentimiento de pertenencia. De ahí que su autora se lo haya querido dedicar a los que enarbolan la frase de la nostalgia cuando tienen que responder a la pregunta acerca de dónde son: «Ni de acá, ni de allá». A todos aquellos que han dejado sus raíces, una parte de sí mismos y han emigrado, lejos o cerca de su patria, a quienes han tenido el valor de atreverse a cambiar sus tradiciones y costumbres para adaptarse a una nueva realidad cultural y que, a pesar de ser ahora uno más del lugar, se sienten en lo más hondo, como extraños.

«Es un libro sencillo sobre la experiencia de vivir en el exterior y las peripecias emocionales que conlleva. Tiene un enfoque psicológico y social, pero explicado para todo tipo de lector. Está escrito en base a las respuestas de emigrantes que aún siguen fuera o que ya han regresado, pero que nunca volverán a ser los mismos, con todo lo positivo que encierra esta afirmación», explica Gabriela en una conversación telefónica. «No contiene ningún drama, es un enfoque real, pero emociona por lo reflejado que se puede sentir cualquiera que haya decidido hacer las maletas para probar otros paisajes vitales», anticipa sobre la obra que se puede comprar a través de Amazon. En el prólogo, lo presenta como un análisis de historias reales de emigrantes que relataron un momento de su vida, intenso y de gran impacto emocional y se animaron a encontrar respuestas a ese cohorte vital.

51EVudkDujL._SX351_BO1,204,203,200_El nuevo yo que vamos construyendo en esta segunda vida que todos comenzamos cuando cruzamos la puerta de embarque en Ezeiza es el eje vertebrador del relato. «Esa nueva identidad que vamos formando una vez que decidimos hacer las valijas para integrarnos en otros. Da igual que hayamos pegado la vuelta o no. Una vez que partimos, ya hay unos valores positivos que se van incorporando a la nueva identidad que vamos formando, una doble identidad producto de la autóctona y de la nueva cultura», profundiza. «Se suele trabajar al inmigrante desde el punto de vista del que no se adapta, pero qué pasa con los que sí lo hacen», se pregunta para explicar su mirada.

«No es autorreferencial», aclara. Pero ella no puede quedar afuera de este retrato porque también ha encontrado en muchas de las respuestas un espejo de lo vivido en carne propia: «He transitado por todo, momentos difíciles de la adaptación, en los que te planteas si esto te pasa solo a ti o a todos, melancolía, nostalgia… ¿Y si vuelvo?».  Esa etapa por la que casi todo exiliado pasa y que muchos no logran superar, tiene que ver para Gabriela «no con lo que tenés, sino con lo que no podés compartir, como el lenguaje, incluso acá en España, siendo el mismo». Se refiere a esos códigos, complicidades, sobrentendidos y toda una historia y cultura en común que hacen que no tengas que explicarte y que, cuando vives fuera, genera un esfuerzo extra en la comunicación que no permite que te relajes. «Por eso en cuanto escuchás a un argentino querés acercarte para escuchar y saber que está pasando», señala.

La experiencia propia y las ajenas le hicieron a Gurfinkel tomar un tiempo para poder digerirlas y transformarlas en Compartiendo una huella. «Eran muchas preguntas sobre lo bueno y lo malo de emigrar, todo lo que le sucede a alguien cuando sale a buscar un porvenir mejor, tanto si se adapta mentalmente a la situación o no». Pero también la ayudó a procesar toda esa información y apuntar algunas conclusiones. «La más espectacular: sentir que uno se hace multicultural, que integra la nueva cultura con la vieja, que no puede tapar una con otra. O la experiencia de gente que ha vuelto pero sin arrepentirse y que volvería a vivir la aventura del exilio aunque más nos sea por el crecimiento interior que representa. Sos uno distinto al que saliste».

La autora invita a descubrir los cambios psicológicos del fenómeno de la inmigración porque, argumenta, “sólo con una mirada interior a partir de la llegada al nuevo destino, uno puede hacer un aporte integrador, enlazar su historia, lo que era, lo que busca y lo que aún puede lograr, comprendiendo el vacío temporal y reconstruyendo su identidad como un verdadero continuo vital”. Compartiendo una huella trata de una vivencia, del sentimiento común, único que experimenta todo viajante, aquel que busca una estancia en la que pueda guardar su maleta y ser uno más”, concluye.