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Eloisa Patat
Visita mi blog donde encontrarás historias de vida de argentinos en el extranjero. Entrevistas a personajes famosos del mundo de la moda, el deporte y la música. Y la sección "Por el Mundo", con tips culturales y de ocio.

La actriz argentina dirige una escuela de teatro y espacio de creación escénica junto a su marido, Carlos De Matteis.

Marina nació en Buenos Aires pero creció en La Plata. Es actriz y es reconocida en el país por haber participado en distintas series de TV tan famosas como Gasoleros, Chiquititas y La Nena. En 2000 emigró a España y fundó Plot Point, una escuela y sala de teatro.
Marina creó junto a su familia, en 2001, Plot Point, una escuela de teatro emplazada en Madrid con más de cien alumnos. Ubicada en el centro de la capital española, la escuela tiene además un espacio para realizar castings, ensayos, clases de teatro, cine, danza y maquillaje. No solo se avocan a la enseñanza, sino que además producen espectáculos fundamentalmente de carácter popular. La escuela posee un área dedicada a la innovación y desarrollo de propuestas no convencionales, estrena un promedio de cuatro espectáculos por año, muchos de los cuales han permanecido en cartel en España por más de 5 años, y llevados en gira por toda Latinoamérica. Muchas de las creaciones teatrales de su director han cruzado el océano y se han estrenado con éxito en ciudades como Buenos Aires, Santiago de Chile, Montevideo, Caracas, Miami y expandiéndose en el mundo de habla hispana.

Plot Point es una empresa familiar, ¿qué actividades realizan?

La escuela es un espacio que contiene tres actividades de igual peso. Por un lado la formación de actores, por otro la sala de teatro y en paralelo la realización de espectáculos con nuestra compañía. Actualmente la gestionamos mi marido, Carlos de Matteis, nuestro hijo Tomás y yo. Carlos es el director de la escuela e imparte algunas clases, escribe y dirige los espectáculos e incluso actúa en uno de ellos. Tomás lleva el área audiovisual, la programación de la sala y el área administrativa que comparte conmigo. En cuanto a mis actividades, en estos momentos, estoy actuando en tres espectáculos y comenzando con la dirección de otro, además siempre estoy buscando nuevas áreas de desarrollo.
¿Qué otros profesionales forman parte de Plot Point?
Tenemos otros maestros como Laura González, argentina, imparte clases de voz y comparte conmigo el personaje de la madre en Mi Madre, Serrat y yo. Verónica Pérez actúa en dos espectáculos producidos por la escuela e imparte clases de interpretación, también Noelia Gaztelumendi y Diana Garrido, las sonrisas que iluminan la entrada a la sala ,se encargan de los temas de comunicación y por último Sergio y Francesco que son los técnicos, sin olvidar a Lonella quien se ocupa tener todo limpio. Así se compone la familia de Plot Point.
¿Qué proyectos tienen para el futuro?
Sin duda, el desafío más grande es poder sostener el espacio y la actividad. Tal y como están las cosas en España hay que dedicar muchas horas a crear nuevas propuestas cada vez más atractivas para los espectadores. Éste es el macro proyecto, seguir creciendo y dando trabajo a varias personas como lo estamos haciendo. Parece mentira que una empresa dedicada a la cultura pueda generar tantos puestos de trabajo, pero es así.

 

¿Contás con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid para llevar adelante la escuela y las obras de teatro?
Como ya sabemos las subvenciones y ayudas están en vías de extinción. No obstante, si hemos recibido ayudas del Gobierno de las Artes para la programación de la sala y de la Comunidad de Madrid para la producción de alguno de los montajes. Pero lo cierto es que tardamos mucho en entender esto de subvenciones, durante los primeros años de la empresa la sacamos adelante solo con el esfuerzo de nuestro trabajo (a veces más de 14 horas al día). Recién en 2007-2008, cuando habíamos logrado cierta estabilidad, pude adentrarme en el conocimiento de cómo funcionaba el sistema de las ayudas ya que en Argentina no existe tal cosa. A partir de allí, hemos recibido algunas y sirven para dar un poco de aire a la economía y poder dedicar la energía a seguir creando.

 

¿Te desempeñas también como profesora de teatro?
No. La docencia me merece mucho respeto y no creo que el saber o poder actuar te habiliten para formar a otras personas. Carlos, mi marido, lleva más de 40 años formando actores, ha dedicado su vida a eso, en cambio yo no sabría por dónde empezar. Por eso formamos un gran equipo, tenemos muy buena conexión en lo creativo.

 

Has hecho tanto televisión como teatro, ¿qué preferís?
¡Que pregunta! Cuando hice televisión en Argentina me lo pasaba muy bien, te da un entrenamiento muy grande. Ahora que estoy haciendo teatro y con personajes tan diferentes disfruto muchísimo de ello. Pero acá en Madrid, estoy abocada al teatro, además de Mi madre, Serrat y yo, también actúo en Cuestiones con Ernesto Che Guevara de José Pablo Feinmann y La Vida es Bell@ de Franklin Rodríguez. Podría decir que del teatro lo que más me gusta es que cada función es diferente, aunque el texto y la puesta sea la misma, me agrada sentir la energía del público y ver cómo puede cambiar una función según los espectadores de ese día, a veces son más participativos, se ríen más o se emocionan. Todo eso hace que el momento cambie, es la gran diferencia que aporta el teatro, en cambio, de la televisión me seduce la velocidad con que hay que resolver las escenas, lo cual da mucho entrenamiento.

 

Al dejar Argentina, ¿fue Madrid tu primer destino en el extranjero?
Decidimos emigrar a España, sobre todo por el idioma. Vivimos en Madrid desde el principio, junto a nuestros cuatro hijos. Primero viajé sola con mis dos hijos mayores, y luego a los 4 meses llegó Carlos con las dos pequeñas. Fue una cuestión de logística, porque era yo la que tenía pasaporte italiano y podía comenzar con los trámites de residencia para todos los integrantes de la familia. Por otra parte, en Argentina había que vaciar la casa, venderla, cerrar temas allí y de eso se ocupó Carlos. Fue toda una aventura, no teníamos ningún contacto en Madrid que nos facilitara las cosas, de hecho mi primer trabajo fue en una inmobiliaria y el de mi marido fue de electricista… había cuatro boquitas que alimentar. Por suerte ahora ya son mayores y cada uno tiene su trabajo, Catalina, la mayor, va a cumplir 30 y trabaja en una empresa como administrativa, Tomás de 29 trabaja con nosotros, Olivia de 25 es profesora de música y estudia para ser terapeuta con animales y Anastasia, de 23, vive en Londres ya que en Madrid estuvo un año sin conseguir trabajo y luego de terminar sus estudios de secretariado decidió buscar una oportunidad en Inglaterra.

 

¿Por qué eligieron Madrid para empezar una vida de cero?
En 2000, antes de la debacle en Argentina, sentimos que no había futuro para nuestros hijos y creímos en ese momento que emigrar era una buena opción. Luego vimos que también para nosotros lo era ya que pudimos desarrollarnos en lo que sabemos y nos gusta hacer. Más allá de las crisis globales, encontramos en Madrid un buen escenario para desarrollarnos tanto nosotros como nuestros hijos.

 

¿Cómo surgió la idea de crear la escuela de teatro?
En Argentina, Carlos ya daba clases y era una de las opciones. Al principio trabajamos de otras cosas hasta que pudimos arrancar con este emprendimiento. Llevamos ya 13 años en España y 12 con la escuela.

 

¿Vas seguido a Argentina?
Hasta mayo pasado viajaba casi todos los años. Pero luego traje a mi mamá a vivir acá, así que de ahora en adelante no sé cuál será la frecuencia de nuestros regresos al país. Tengo amigos a los que extraño mucho pero familia casi no nos queda, solo la hermana de Carlos.

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