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Betiana Baglietto

Betiana Baglietto

Redactora Jefa at Argentinos.es
Periodista, escribidora. Con un pie en cada orilla. Más de 10 años en España, y aún no pierdo el acento. Loca por Bruno y Mateo

Hablamos con el actor, humorista e imitador argentino antes de que estrene en la capital española ‘Un impostor apasionado’.

Se le daba tan bien empuñar una raqueta de tenis como hacerse pasar por la madre de un amigo para darle permiso para alguna fiesta prohibida. Entre el club Los Andes, la escuela de teatro y las actividades normales de cualquier chico pasó Martín Bossi su infancia y adolescencia en su Lomas de Zamora natal. Hasta que empezó a explotar su faceta artística en fiestas, eventos particulares y el teatro underground y su buen hacer empezó a ir de boca en boca. En 2002 le llegó la oportunidad de debutar en televisión en el programa Vale la pena de Telefé, en el que se ponía en la piel de distintos personajes. Tres años más tarde lo llamó el presentador de televisión Marcelo Tinelli para participar con sus imitaciones en Showmatch, y dio el salto definitivo a una popularidad que hoy trabaja con espectáculos que arrasan en la calle Corrientes, en la temporada veraniega marplatense o allá por donde pase.

Con la madurez personal y profesional asentada en cuerpo y alma, ahora decidió cumplir un sueño que siempre rondaba en su cabeza. Del 16 al 20 de marzo el actor, imitador y humorista argentino presenta su show Un impostor apasionado en los Teatros del Canal de Madrid, dispuesto a conquistar a una ciudad que lo enamoró desde el primer minuto. Antes de que se levante el telón en la capital española y después de haber pasado por el Late Motiv de Andreu Buenafuente  con un encuentro desternillante entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, charló con Argentinos.es para contarnos su vida y obra. (El artículo completo se podrá leer en la próxima edición en papel de la revista. Aquí van unas pinceladas).

-¿Cuántas caras se pueden ver en Un impostor apasionado?

Lo importante no son tanto las caretas del espectáculo, no prima eso, sino el mensaje que queremos dar. Es una función que habla del amor, del romanticismo, de la comunicación, del pasado y del presente, de la historia de la música mundial y latinoamericana. No es que queramos decir que todo tiempo pasado fue mejor pero creo que está bien que nos detengamos a preguntarnos en qué momento nos perdimos.

-El tema de la comunicación es central en la historia, ¿por qué te preocupa tanto?

Creo que es un tema que debería preocuparnos a todos, porque estamos cada vez más conectados y menos comunicados. Tengo 3.000 amigos en Facebook y no conozco a ninguno. Y no critico la tecnología, que a artistas como yo nos sirve y mucho para darnos a conocer, probar o lanzar nuestras propuestas, sino la forma de usarla. La cama puede ser un lugar espléndido, en el que dormimos y hacemos el amor, pero si nos pasamos todo el día en ella, algo está mal, nos puede llevar a la depresión.

-¿Se trata de un show de imitaciones o hay más?

Es una mezcolanza. Yo empecé en Buenos Aires haciendo mucha imitación, aunque ahora nuestros montajes tienen de todo, stand-up, comedia, musical… Es verdad que para presentarme en un lugar nuevo, donde no me conocen, como Madrid, volvemos un poco a los inicios, porque hay que empezar de cero, y creo que la mímesis es un buen recurso universal que puede entenderse y llegar al público en cualquier contexto. Todo el mundo conoce a Frank Sinatra, a Freddy Mercury o a Michael Jackson. Es muy complicado de explicar, un giro medio inventado que le dimos, es bastante íntimo, la vibración que sucede ahí…

-Si bien el humor es un lenguaje universal, ¿han puesto especial cuidado en el idioma, las palabras, tratándose de un país diferente?

Hay cosas que sí, teniendo sobre todo en cuenta los líos que estoy armando con el vocabulario estos días que llevo en Madrid. Porque acá si uno apoya la cola en el asiento estaría apoyando otra cosa que en Argentina, una señor cheta de Buenos Aires sería una pija, nadie cruza a la otra vereda ni habla por celular. Debo decir también que llevo desde el fin de semana acá y ya le contesto a mi mamá con “vale”, como el típico boludo argentino que va cuatro días de viaje a algún lado y se le pega el acento. Y yo que ya vengo de cuna con esa tendencia a imitar, imaginate.

La conversación termina entre carcajadas, las mismas que Bossi intenta robar desde el escenario. Tiene toda la pinta de conseguirlo.