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Betiana Baglietto

Betiana Baglietto

Redactora Jefa at Argentinos.es
Periodista, escribidora. Con un pie en cada orilla. Más de 10 años en España, y aún no pierdo el acento. Loca por Bruno y Mateo

Quien dice Mojácar, dice sol, playa, Mediterráneo, chiringuitos frente al mar, descanso, vacaciones. Y todo eso es verdad. Pero hay que agregarle además un pueblo de un encanto singular, de esos que se te graban en la memoria para siempre. Porque Mojácar es uno, pero a la vez hay dos: el pueblo y la playa. Y de ambos sale un combo perfecto para disfrutar del verano.

Situado en la costa del Levante almeriense, justo un poco antes de que empiece el Parque Natural Cabo de Gata, Carboneras mediante, el Mojácar marinero se extiende a lo largo de 17 km de playa, custodiado desde los 175 metros de altura y 2 km de distancia por el blanco Casco Antiguo y el resto de la Sierra de Cabrera.

Extensas playas de arena gris y agua turquesa, donde poder estirar las toallas a gusto y placer y con la posibilidad de elegir entre un mar más abierto y con algo de oleaje o pequeñas bahías de aguas mansas en los extremos de La Venta del Bancal, por ejemplo, una de las más recomendables para los que buscan tranquilidad.

Un paseo marítimo bordeado de palmeras acompaña a lo largo de casi toda la costa, salpicado de restaurantes, bares y discotecas para los muchos jóvenes que también eligen el pueblo almeriense como destino turístico. Supermercados, centro de salud y un coqueto centro comercial ubicado justo donde te chocas por primera vez con la playa hacen que todos los servicios indispensables estén a mano.

 

Mojácar Pueblo

Con los deberes de playa ya hechos, subir a ver el atardecer desde los balcones y miradores de los distintos rincones y bares de Mojácar, no tiene desperdicio. Tampoco pasear por sus empinadas, laberínticas y estrechas callejuelas, que desafían al visitante con nombres como Salsipuedes.

Pequeñas casitas blancas situadas al final de escaleras imposibles, flores y buganvillas por doquier, tiendas, bares y algunos de los 7.000 habitantes permanentes que se sientan en las puertas de sus hogares a contemplar a los foráneos pasear conforman el paisaje de uno los pueblos incluidos entre los más bonitos de España.

La oferta gastronómica local, internacional y variada que hay abajo se repite al subir, aunque con el atractivo de terrazas con unas vistas espectaculares.

Más allá

La ubicación de Mojácar permite también a los más inquietos hacer excursiones cercanas como a la imperdible Playa de los Muertos, a la vecina y virgen Playa Macenas o incluso a algún pueblo del Cabo de Gata, como Agua Amarga o las muchas calas que lo rodean.

Mar, playa, montaña, buen comer y un clima que es muy complicado que falle son garantía de unas vacaciones perfectas en verano, e incluso mucho más allá.