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Carlos A. Ochoa Blanco

Carlos A. Ochoa Blanco

Colaborador Revista Argentinos.es
Carlos A. Ochoa Blanco

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Hace unos años, me contaron una historia protagonizada por dos indigentes, que no eran muy avispados y que vivían en la zona de Gijón, Asturias. Eran dos personas un poco cortas de entendederas, pero muy conocidos en distintas zonas de la ciudad. Siempre deambulaban por las calles, en busca de chatarra, que luego vendían.

La cuestión es que, según me contaron, un día esos dos personajes paseaban por la zona portuaria y al ver en el muelle amarrado un bote de remos, se les ocurrió tomarlo “prestado”, sin que el dueño lo supiese. Poco a poco fueron remando y alejándose de la costa, cuando ya estaban a algo mas de una milla, Juan, que era el mas listo de los dos, se dio cuenta que en el bote estaba entrando agua. Todo asustado le dijo a su compañero: “Oye Luis, nos vamos a hundir. Está entrando agua en el bote.”  Luis, muy tranquilo, le respondió: “No te preocupes Juan, si se hunde que se hunda, total no es nuestro.”

Esta historia me vino a la mente después de ver las noticias de todo lo que está sucediendo en nuestro país, con el único fin de hundir al gobierno actual. Ya sé que lo que nos sucede ahora no es nada nuevo, pues a mis 67 años creo que en nuestra patria hubo muchos momentos como este, en que los argentinos tuvimos la misma actitud que Luis, ante el hundimiento de la barca. 

Desde que tuve uso de razón, he visto como estropeamos nuestro mobiliario, rompemos asientos de trenes, colectivos, destrozamos monumentos, veredas, etc. En las manifestaciones rompemos vidrieras e incluso asaltamos negocios para robar su contenido. Cortamos calles y avenidas, dañando las zonas productivas del país. Hacemos paros generales que ocasionan millones de pesos de pérdidas. Dificultamos de mil formas la tarea de los gobiernos, para que fracasen. 

En las empresas públicas nos hacemos los negocios particulares con mordidas y coimas. Los expedientes siempre van mas rápidos engrasados con dinero. Hacemos paros generales en la enseñanza o tomamos escuelas, dando como resultado una deficiente enseñanza escolar, que luego llenará el país de burritos y burritas, incapaces de ver la realidad y por eso terminarán subsidiados y al servicio de políticos populistas, creyendo que estos se lo regalan todo. 

Nuestras calles son mas propias de una selva, en donde en cualquier momento una alimaña de la especie humana puede violar, secuestrar, golpear ancianos o quitarle la vida a cualquiera, para robarte un reloj, un celular, una cámara de fotos o matar por la diversión de hacer daño. 

En síntesis, que en nuestro suelo suceden cosas impensables en países de niveles culturales elevados, cuyo resultado es una sociedad mayoritariamente culta, inteligente y responsable.

Todo este desastre de país lo hemos ido consiguiendo, porque pensamos que esas malas acciones, que acabo de mencionar, no afectan a la Argentina. La realidad es que somos tan ingenuamente ignorantes, que no nos damos cuenta que cuando se hunde un gobierno, en realidad se está hundiendo el  país, que es el “bote” que nos mantiene a flote a todos.

Por eso, como tontos reaccionamos igual que Luis y solo se nos ocurre decir: “No se preocupen correligionarios, compañeros, compatriotas o cualquier otra denominación de los lúcidos partidos políticos que tenemos. Si el gobierno se hunde, que se hunda, total no es nuestro”. Es algo tan idiota como viajar en un avión y decir que no nos importa si se muere el piloto.

Si Argentina está en el tercer mundo nos es culpa de potencias extrajeras. Es culpa nuestra. Nosotros somos los que votamos y nosotros con nuestra actitud destructiva, en busca de nuestras particulares reivindicaciones, estamos haciendo posible que prestamistas carroñeros y políticos populacheros, se hagan el gran negocio con en nuestra patria. Estados Unidos cumplió 242 años de independencia. Ellos dominan el mundo económica y militarmente. Nosotros cumplimos 200 años y no somos capaces ni de dominar la delincuencia de nuestro país.

¿Alguien se ha preguntado cuántos paros generales hubo en la industria o en la educación de Estados Unidos o Canadá, en los últimos 67 años? 

Solo hay que fijarse en el continente americano y ver la actitud de los pueblos, para saber cuál es la razón de que Canadá y EE. UU. sean potencia y nosotros, lo mismo que toda Latinoamérica, no somos nada más que un aguantadero de vivos y caraduras que, desde la delincuencia o la política, nos hunden en la miseria con conflictos bélicos y supuestas reivindicaciones obreras, dirigidas por sindicatos afines a partidos políticos. Siempre escuché decir que la culpa era de EE. UU. Pues no. La culpa no es solo del corruptor, sino también del corrupto. Pero bueno… nosotros a lo nuestro, que es seguir intentando derribar al gobierno de turno. Y si se hunde, que se hunda, total no es nuestro. Un saludo.