The following two tabs change content below.
Betiana Baglietto

Betiana Baglietto

Redactora Jefa at Argentinos.es
Periodista, escribidora. Con un pie en cada orilla. Más de 10 años en España, y aún no pierdo el acento. Loca por Bruno y Mateo
Betiana Baglietto

Ùltimas notas de Betiana Baglietto (mostrar todas)

La Sole, ícono del folklore argentino, celebra sus 20 años de carrera con su primera gira oficial por España, con los nervios y la curiosidad intacta de aquella niña que deslumbró en el Festival de Cosquín poncho en mano.

Soledad Pastorutti es, desde aquella noche del verano austral de 1996 que se subió por primera vez al escenario del Festival de Cosquín, La Sole. Con apenas 15 años, la chica de Arequito que se vestía de gaucho y revoleaba el poncho al viento se convirtió en la revelación del encuentro y recibió el premio Cosquín de Oro. Fue apenas el comienzo de una carrera espectacular que hoy cumple dos décadas y que ha decidido celebrar con su primera gira oficial por tierras españolas.

El 9 de septiembre aterrizará en Gran Canaria para repetir participación en el Encuentro de Música Teresa de Bolívar y luego seguirá rumbo a la Península para actuar en Valencia, Madrid, Jaén, Granada y Málaga. Desde su pequeño pueblo natal de 7.000 habitantes, al sur de la provincia de Santa Fe, en medio de la rutina familiar que la ocupa cada día, La Sole se hace un hueco para atender vía telefónica a Argentinos.es, algo menos de un mes antes de emprender un viaje muy esperado.

 -¿Qué expectativas tenés puestas en esta gira?

Muchas, porque si bien estuve varias veces en España por distintas circunstancias como la entrega de un premio de mi compañía discográfica (Sony) por la venta de un millón de discos en el año 1998, o una actuación en el Palacio de los Deportes de Madrid en la fiesta de una emisora radial, esta es la primera vez que voy a hacer una gira con presentaciones oficiales. Estoy muy contenta e ilusionada porque es algo que deseo hacer desde hace tiempo. Ahora que cumplo 20 años de carrera y habiendo tenido siempre una buena recepción entre el público de mi país, es un lindo incentivo ver qué tal me va en otro sitio, en una cultura diferente, ver por dónde podés entrarle a la gente de allí. Es como volver a empezar de cero pero ya con experiencia. Una circunstancia que me atrae muchísimo.

 -¿Es como volver a debutar pero ya sin los nervios del principio por todo el bagaje que traés detrás?

Yo confío en mí como artista y, más allá de la música, desde el lado de la conexión con el público, ya sea que vayan dos, 20 o 200 personas. Pero los nervios y el miedo siempre están. Aunque ya hice un trabajo previo con Niña Pastori y Lila Downs y las sensaciones son muy buenas.

 -¿Qué te hace plantearte este desafío? ¿Por qué ahora?

No es lo más cómodo para mí, mover todo e irme para allá, yéndome bien como me va acá. Pero quiero salir de mi zona de confort. Justamente el desafío es lo que me incentiva, me divierte y me da también muchos nervios.

 -¿En qué momento de tu vida y de tu carrera te llega?

En uno de los mejores momentos, cuando estoy muy segura de lo que soy y de lo que quiero. Con una familia hermosa que me va a acompañar en esta aventura (su esposo Jeremías, que trabaja con ella, y sus hijas Antonia y Regina de 6 y 3 años), excepto mi hermana, que siempre canta conmigo pero que está por ser mamá y no podrá viajar. En pleno festejo de estos 20 años de carrera, para el que estamos haciendo un DVD con 20 grandes artistas que me han tenido la generosidad de darme un abrazo, un guiño y un empujón en este momento tan especial y es la primera vez que siento este importante reconocimiento de colegas a los que admiro. Hoy puedo sentir que soy una artista. Estoy feliz, tranquila, en un momento muy pleno. Para mí lo fundamental es la familia, mi refugio cotidiano, el lugar donde siempre podés volver y a quienes hayas cantado bien o mal, hayas vendido más o menos discos, no les va a importar. Porque un día podés dejar de gustarle a la gente y ojalá pueda envejecer cantando, pero si no es así, siempre los tendré a ellos. Me encanta mezclar esa vida de pueblo que llevo y dejar de cocinar para hacer una entrevista, terminar y ponerle el guardapolvo a las chicas y llevarlas al colegio y por la noche maquillarme y salir al mundo creyéndome la mejor con mi poncho y mis canciones. Creo que es la forma más cautelosa y sana de llevar una carrera artística, con alguien siempre esperándome en casa.

  -¿Cómo estás preparando el tour? ¿Con el repertorio de tu último disco o una muestra más amplia de toda tu trayectoria?

Me hago fuerte en el folklore, el género que me identifica. Serán unos conciertos muy acústicos con clásicos de toda la vida, valses peruanos, Fina estampa, algún tango, canciones que Mercedes Sosa se encargó de pasear por el mundo, que son muy reconocibles y no tienen nacionalidad pero a la vez muy nuestras.

 -Tu último disco lo titulaste ‘Vivir es hoy’. ¿Te sentís identificada con eso? ¿Sos de vivir el presente?

Sí, soy una persona que cree que todo lo que pasó, pasó. Voy siempre para adelante. Y con respecto a la canción, salió la hermosa posibilidad de interpretarla en compañía de Carlos Santana en la guitarra. El disco es de folklore, pero también hay canciones propias y nuevas, temas frescos y divertidos que atraen a un público joven, como ocurrió en la década del 90, en la que incluso muchos criticaban que el folklore se había vuelto comercial. Hoy mi público es de todas las edades, me sigue toda la familia.

 -Vos tuviste mucho que ver en ese acercamiento de la juventud al género…

Tenía el número que salió en ese momento en la mano. No fui consciente.

 -¿Te cuesta salir del folklore hacia otros géneros? ¿Te lo reprocha tu público?

Mis fans no tienen problema, son muy abiertos. Pero sí que hay gente que quizás añora La Sole de la primera etapa, vestida de gaucho, con un bombo, dos palos y el poncho. Y lo puedo hacer, puedo volver a ella en cualquier momento. No reniego para nada de eso, pero también quiero arriesgar, incluso equivocándome, tengo también otras inquietudes, crecer.

 

-Fue tu padre el que te inculcó el amor por el folklore. ¿Cómo recordás aquellos primeros años de relación con la música?

No podía escapar al folklore, era lo único que se escuchaba en casa, en una radio que teníamos fija a la pared y en la que sólo se sintonizaba la emisora del pueblo. Y en la escuela primaria mi maestra de música, Alicia, también me lo inculcó. A los ocho años empecé clases de guitarra. Y mi otra gran influencia es Joan Manuel Serrat, que también escuchaba mi padre. Cuando el dormía la siesta, yo me iba a su auto, en el que tenía el casette del Nano y lloraba escuchando La Saeta, sin siquiera entender qué quería decir la letra. Por eso para mí fue muy emocionante cuando me tocó homenajearlo en los premios Grammy cantando justamente ese tema. Ojalá la música de raíz exista siempre en todas las culturas. Es bueno empezar por lo que uno tiene en casa.

 -Y ahora te toca actuar en el país de Serrat, otro lazo más que te une a España…

Sí, aunque esta vez no estaré en Barcelona, pero es muy bonito. Además, la Niña Pastori se ha convertido para mí en una amiga fundamental. Admiro también a Rosana y a Jorge Drexler, que también vive allí y me ha ayudado mucho.

 -¿Te seguís sintiendo La Sole, con ese estilo que creaste, o ya sos más Soledad?

Crecí física y emocionalmente. Han cambiado muchas cosas, pero todavía queda mucho de aquella nena, sigo siendo curiosa, inquieta y arriesgada y conservo todavía la capacidad de asombro. Sí es verdad que ya no tengo ese ritmo acelerado del principio. Aunque lo fundamental para mí, que es la conexión con la gente, y no hablo de la música sino desde el lado de que somos personas y tenemos un montón de cosas en común, sigue estando.