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Conductas regresivas en épocas del Covid 19

Este momento generado por la pandemia, diferente en cada región, ha colocado a nuestros niños y adolescentes en una situación muy particular, casi comparable a un exilio; en este caso, exilio de su cotidianeidad.

Corina Márquez, licenciada en Psicología.

Según la RAE, exilio es definido como ¨separación de una persona del lugar en que vive¨. Se han cerrado escuelas, parques, centros deportivos, bares, discotecas, etc.; lugares donde habitualmente nuestros hijos desarrollaban su vida diaria. El tiempo se puede contar en horas, minutos, segundos, días, meses o años. Pero, también es posible contarlo en los abrazos que no dimos, los amigos que no vimos, los cumpleaños a los que no fuimos, la graduación a la que no asistiremos, el tiempo de lo que nos perdimos. Bien lo sabemos los que somos emigrantes.

Las clases son, en el mejor de los casos, online y los encuentros en general son virtuales o a 2 metros de distancia. El contacto con los pares, en muchos casos, se ha visto reducido al entorno familiar y, en otros, a las pantallas. En algunos sitios ya lo hacen de manera presencial, sin embargo, el entorno ha cambiado. Lo exterior se ha tornado peligroso, amenazante. En la tele todos los días se habla de muerte y enfermedad.

No es de extrañar, entonces, que los niños y adolescentes se puedan ver afectados tal cómo nos pasa a los adultos.  Es posible encontrarnos con conductas regresivas como volverse a hacer pis en la cama, volver a dormir con nosotros si ya lo hacían solos, o aparición de temores ya superados como por ejemplo el temor a la oscuridad, a la muerte. También pueden aparecer problemas en el sueño (conciliar o mantener), pesadillas o temores nocturnos. Irritabilidad, dificultades escolares y hasta algún síntoma físico como cefaleas o dolor abdominal. En adolescentes se puede ver aumentada la oposición, el aislamiento e incluso, en casos más extremos, pueden aparecer conductas autolesivas.

Ante estas situaciones, lo principal, siempre, es descartar en primer término cualquier tema médico.

Como figuras de referencia que somos, podemos:

  • Ayudarlos a aceptar que es posible sentirse mal con todo lo que estamos viviendo, y que estas cosas que le están pasando son señales que nos da el cuerpo para expresar cansancio, angustia, miedo, preocupación, tristeza, etc; emociones que se hacen presentes de esta forma cuando no las expresamos. En ocasiones, el sólo hecho de verbalizarlas genera alivio emocional.
  • Mantener una rutina y ciertos horarios más o menos estables ayudan a tener un marco de referencia y contención, les permite prever qué es lo que va a pasar y los aleja de la incertidumbre reinante en el entorno exterior.
  • Asignarles y compartir actividades de colaboración en la casa adecuadas a su edad, les hace sentirse parte importante del todo familiar y ocupa, muchas veces, tiempo dedicado a redes o pantallas.
  • Intentar seguir una dieta equilibrada y baja en azúcares o bebidas estimulantes antes de dormir, especialmente para aquellos con problemas de sueño.
  • Disminuir el acceso a medios de comunicación. Evitar noticias alarmistas.
  • Dejar un tiempo acotado para revisar mensajes de RRSS no imprescindibles y mantener reuniones virtuales como forma de compartir experiencias. Entender que especialmente para los adolescentes el grupo de pares es un sostén importante dada la etapa evolutiva.
  • Realizar actividad física. Aquellos que puedan, es recomendable salir al exterior. El contacto con el sol nos permite producir vitamina D y también ayuda a nuestro organismo a regular el ritmo circadiano. Dormir por la noche y estar despierto durante el día es un ejemplo de un ritmo circadianorelacionado con la luz. Actividades como yoga, pueden ayudarlos a encontrar un poco de calma antes de acostarse. También enseñarles a respirar pausadamente para tranquilizarse.

Por nuestra parte, es momento de ser flexibles y encontrar un nuevo orden. Aceptar que se hace el mejor esfuerzo, pero si no resulta, ya habrá tiempo para retomar actividades que ahora no se pueden realizar.  También reflexionar y aceptar nuestras propias limitaciones así como la falta de preparación para el manejo de cierto tipo de situaciones. Y en caso de sentirnos agobiados, no dudar en buscar ayuda profesional.

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