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El viaje de Pilar y Juan, el viaje de tantos

1936… Con apenas dos años, Juan se embarca en Vigo en un navío alemán junto a sus padres asturianos, rumbo a la lejana, desconocida y prometedora Argentina.

En Buenos Aires construye sus primeros recuerdos, crece, empieza a trabajar, se enamora, forma una familia, se muda varias veces, cambia de oficios… Vive.

1954… Dese el mismo puerto, casi dos décadas después, Pilar emprende el mismo viaje. Con ganas de conocer mundo,  esta gallega de 19 años, le pide a su tío, que reside en Argentina, que le envíe la “reclamación” para que ella pueda repetir su trayecto de ida.

A Pilar le cuesta adaptarse a su nueva tierra y no ahorra lágrimas de morriña, pero a base de trabajar y conocer gente, se va acostumbrando al nuevo paisaje urbano, tan diferente de su Pontevedra natal, a los nuevos sabores, olores, sonidos… Vive.

1963… En la resplandeciente y acogedora Buenos Aires de mitad del siglo pasado, repleta de gente que ha llegado desde distintos rincones de la Europa herida de guerra, dispuesta a empezar de cero.

Esa ciudad que Sabato describe en Héroes y tumbas: “seis millones de argentinos, españoles, italianos, vascos, alemanes, húngaros, rusos, polacos, yugoslavos, checos, sirios, libaneses, lituanos, griegos, ucranianos. Oh, Babilonia.  La ciudad gallega más grande del mundo. La ciudad italiana más grande del mundo. Etcétera. Más pizzerías que en Nápoles y en Roma juntos.

O que Miguel Delibes ve así en Diario de un emigrante: “La fetén es que Buenos Aires es una capital de una vez y a edificios y a comercios y a animación pocas habrá que le echen la pata. Luego se mete uno a recorrerla y no se le ve el fin. Y todas son calles principales y todas están llenas de público y luego dirán que la Argentina tiene poca población ¡Anda y que tampoco no hay almas ni nada por todas partes”.

En esa ciudad alegre y cosmopolita, Pilar, de tanto ir a la rotisería que está muy cerca del hotel de la calle Colpayo 40, donde trabajaba , conoce y se enamora de Juan, uno de sus empleados.

Pilar y Juan se casan, forman una familia y no dejan de trabajar duro para darles a sus dos hijos la posibilidad de estudiar. Atraviesan mudanzas -de Buenos Aires a Paso del Rey, de Paso del Rey otra vez a Buenos Aires y de allí a San Antonio de Padua- inundaciones, emprenden proyectos laborales propios (¡la rotisería propia!)… Viven.

2002… Hasta que, como si la Historia hubiera viajado también en barco, en un barco mucho más lento y pesado que el de ellos, en un viaje que tardó más de medio siglo en cruzar el Atlántico, persiguiéndolos, otra vez una herida los atraviesa. Solo que ahora, en vez del traje de la guerra, lleva el de la crisis económica que hace estallar todo por el aire, que ahonda la pobreza, la desigualdad, la inseguridad de un continente ya de por sí desigual, pobre e inseguro.

Toca volver hacer las valijas y emprender el viaje inverso, hacia la tierra de Pilar, a empezar otra vez de cero… Vivir.

2020.. Hasta aquí la historia de Pilar y Juan, la historia de tantos emigrantes, que Juan Carlos Cambas, hijo de esta pareja y talentoso pianista, ha tenido la preciosa idea contar a su amigo Luis Landriscina, para que le pusiera letra, a Jorge Fandermole, para que le agregara melodía.

El resultado es el single Pilar y Juan, cantado por Piero, José Ceña, Carlos Mancinelli, Joaquín López y Diego Alberto, acompañados del acordeón de Thito Amante, el Chelo de Sergio, y el low whistle de Christian. El tema forma parte de un proyecto musical mucho más ambicioso, A Viaxe, un doble CD en el que participan reconocidos artistas de una y otra orilla y en el que Juan Carlos lleva años trabajando.

La canción se acaba de publicar también en forma de breve documental, con los testimonios de todos los artistas que participaron en su creación y grabación, y con la propia y emotiva narración de Pilar. Juan ya no está para contárnoslo, pero seguirá muy vivo en este precioso recuerdo que le ha regalado su hijo.

Betiana Baglietto

Betiana Baglietto

Periodista, escribidora. Con un pie en cada orilla. Más de 10 años en España, y aún no pierdo el acento. Loca por Bruno y Mateo

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