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Mi receta subidón de Navidad: Vitel Toné

Aunque nos parezca mentira y tengamos la sensación de que nos han robado un año de nuestras vidas, el mes de las celebraciones y alegría ya está aquí.

Inexorablemente diciembre se presenta como quién no quiere la cosa. Es un mes que amo desde siempre porque nos prodiga en encuentros familiares, reuniones con amigos, manjares exquisitos y buenas vibraciones e intenciones. Pero este año es distinto a los demás, este mes lo recibo con una especie de vértigo, desazón y franca falta de ilusión. Como si no fuera parte de la película, como si sólo estuviera expectante a ver sus últimos días en un rogante “virgencita déjame como estoy”.

Ha sido un año que ha golpeado trágicamente a muchísimos de nosotros en la salud personal, familiar, con irreparables pérdidas,  nuestras empresas se hicieron en muchos casos inviables y hemos soportado ingentes pérdidas de puestos trabajos.

Muchos hemos tenido que tirar de la palabra más nombrada durante este año, “reinventarse”,  para poder sobrevivir anímica y físicamente.

Disculpen si he empezado de una manera contraria al espíritu navideño pero no podía dejar de hacer esta sentida introducción para luego comprometerme a buscar por todos los medios las buenas noticias, las alegrías que también las hay, la fortaleza sobrehumana que estamos cultivando, la unión familiar que hemos sabido estrechar, la calidad humana en la solidaridad, la búsqueda sin condiciones de todos los que son profesionales de la salud y su obcecada dedicación para brindar una salida a esta pandemia.

Al final, si hacemos este ejercicio de ser agradecidos con todo lo que tenemos, nos sale una lista inmensa en la que hay que concentrar toda nuestra energía y anhelos para seguir luchando.

Por eso, en estas Navidades, independientemente de cuántos podamos reunirnos y de qué manera celebrarlo, yo lo haré rescatando algunas recetas que indefectiblemente tienen para mí un significado tan potente que estoy segura logrará impregnarme nuevamente de todo su sentido.

La elaboración que he elegido para compartir con ustedes es el vitel toné.

¿Quién no lo ha comido en Nochebuena o Navidad?

¿A que es nombrarlo y ves la  mesa de tu casa pletórica de nuestros sabores navideños o el Arbolito de Navidad con la nieve artificial tan propia de nuestra infancia? ¿A qué estás viendo a tu madre o abuela hacerlo o la vajilla que se usaba en tu casa sólo estas ocasiones o ves la cara de alegría y el jolgorio de toda tu familia?

Estoy escribiendo la frase y ya me saca una sonrisa. Inmediatamente me invade la sensación de descubrir que muchas recetas tienen un lado terapéutico, una especie de sanación del alma.

Así que, con ese espíritu reparador voy a compartir mi receta, que es la que hacía mi mamá cada 24 diciembre para felicidad y deleite de toda la familia. Recuerdo que éramos casi 40 personas entre abuelos, tíos y primos en una larga mesa improvisada en el garaje de mi casa. Cada tía traía algo: sándwiches de miga, ensalada rusa, tomates rellenos, lengua a la vinagreta, arrollado de carne y  vitel toné, todo de primero. De segundo siempre tocaba lechón asado, ¡cómo olvidarme!

Cerraba el menú la ensalada de fruta con helado. La traca final y pantagruélica: los deliciosos pan dulces elaborados caseros por mi abuela y tías abuelas, budines ingleses, todo tipo de frutos secos, turrones de maní y almendras, frutas escarchadas….todos sudando la gota gorda mientras comíamos y brindábamos con muchaaaaaa sidra Real a la espera de que Papá Noel nos colmara de regalos.

Seguro que tú también tienes esa receta “curativa”. No dejes de apelar a ella, si necesitas un empujoncito para disfrutar de estas Navidades que se avecinan.

¡Bendiciones multicolores!

Vitel Toné

Rinde para 12- 15 raciones

1 redondo o “peceto” de ternera de 1kg y medio a dos kilos
2 cebollas
1 zanahoria
1 ramita de apio
2 hojas de laure
1 tomillo
1 rama de orégano fresco
1 limón partido al medio
2 dientes de ajos
1 cucharada pequeña de bolas de pimienta
1 vasito de vino blanco o vinagre
1 o 2 clavos de olor (opcional)

Salsa

300 gr atún al natural o en aceite bien escurrido
50 gr de alcaparras
30 gr de pepinillos
10- 12 anchoas
1 taza llena de mayonesa
½ taza nata o crema
Sal y pimienta recién molida
(Algo de caldo frío si hiciere falta)

Decoración:

Pepinillos, huevo duro picado, alcaparras, eneldo, etc.

 

En primer lugar quitamos exceso de grasa de la pieza de carne elegida. De manera opcional podemos bridarla con hilo bramante para que luego conserve bien la forma en la cocción.

Ponemos una cacerola grande con agua abundante para cubrir el redondo. Añadimos las cebollas partidas, el limón en mitades, los ajos enteros, la zanahoria también entera, la ramita de apio, el laurel, el tomillo, el orégano, los clavos, la pimienta en grano y el vasito de vinagre o vino blanco que hayan elegido. Éste ultimo nos ayuda a que la pieza de carne no se oxide demasiado y que nos quede con un color apenas rosado pero atractivo una vez cocido.

Hervimos a potencia media durante hora u hora y media. Si pinchamos con aguja o sonda, no tiene que salir sangre interior. Dentro tendría que tener una temperatura de unos 62 grados.

Dejamos enfriar en el propio caldo. Retiramos y llevamos a nevera para terminar de enfriar bien la pieza para poder cortar de la manera más fina posible. Yo siempre trato de cortarlo con la máquina de fiambre.

Salsa: En un bol colocamos todos los ingredientes de la salsa. Con una túrmix o brazo trituramos hasta que quede una salsa con cierto espesor pero lo suficientemente ligera como para “napar” o cubrir bañando la carne. Si vemos que la salsa está muy concentrada, añadimos un chorrito del caldo frío. Salpimentamos bien.

Montaje y presentación:

En una bandeja de presentación, colocar las rodajas de carne haciendo círculos superpuestos. Cubrir con salsa. Colocar otra capa de carne cocida y repetir operación hasta terminar. Guardar un poco de salsa para que quede bien cubierta toda la carne. Decorar con alcaparras, pepinillos abiertos en libro, huevo picado y las hierbas frescas que tengamos (opcional).

Notas: Lamentablemente en España ya no es muy habitual encontrarlo en las cartas de los restaurantes argentinos, pero sí yo quiero recomendarles que si tienen la suerte de ir de vacaciones a Ibiza, no dejen de ir a Restaurante Rickyssimo. Un lugar donde la argentinidad está presente en cada rincón y le da razón de ser a toda su carta con unas estupendas elaboraciones muy nuestras. Milanesas, pizzas, bifes, hamburguesas y un vitel toné que te hace rebañar el plato seguro.

¡Imperdible!

https://www.instagram.com/rickyssimoibiza/

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