Autora:  Lic. Elsa Capuzzi Della Penna-Psicóloga en Psico&Salud

Web: www.elsa-capuzzidellapenna-psicologa.com 

Mucho se habla de violencia de género pero muy poco del trauma que genera esta experiencia vital. En otros artículos he hecho mención sobre el significado de trauma psicológico: «evento que hiere y daña profundamente el estado de seguridad y bienestar de la persona». 

Muchas víctimas viven esta experiencia con la sensación de que su vida corre peligro y esto se potencia por el hecho de verse obligadas a silenciarlo. Esta amenaza mantenida en el tiempo provoca una intensidad emocional muy elevada. Como resultado de este impacto la amígdala cerebral, principal núcleo de emociones, estará hiperactivada y en constante estado de alerta, afectando el sistema límbico del cerebro. 

Las mujeres maltratadas, física o psicológicamente, frecuentemente podrían estar afectadas por un trastorno de estrés postraumático. Cuando una persona padece este cuadro puede presentar algunos de los siguientes síntomas: imágenes invasivas recurrentes de los episodios de violencia, estado de reacción de alarma por amenaza, irritabilidad, insomnio, pesadillas, ansiedad, bloqueo emocional, malestar psicológico y también evitación de su agresor o lugares que le recuerden con terror los momentos vividos……. 

Una de las características comunes del maltrato en la violencia familiar, es por un lado, una historia de relación muy temprana y por otro, la cronicidad. Esta se convierte en una tolerancia a la situación aversiva, que se puede explicar por la dependencia económica de la pareja, por la protección de los hijos, miedo al futuro en soledad….o por una cuestión social: «el miedo a la opinión de los demás y el reconocimiento del fracaso». 

«SE NECESITAN MÁS CAMPAÑAS PARA SEGUIR ANIMANDO A ESTAS MUJERES A DENUNCIAR»

Las conductas de sumisión para evitar nuevos episodios de violencia provoca una habituación al maltrato tornándola crónica, que en vez de preservar la integridad física psicológica provoca los síntomas relacionados con el trauma, depresión, pérdida de autoestima y un aislamiento social.

 

Las mujeres pueden llegar a tomar la decisión de separarse pero no resulta fácil evitar el contacto con su maltratador, especialmente cuando hay niños implicados. Por ello, el trastorno de estrés postraumático, después de alejarse de su agresor, no se reduce sino que persiste por el temor a que reaparezca. 

Por suerte, los tiempos han cambiado, hasta hace pocos años, la mujer con este problema no se percibía como víctima, no denunciaba, ni pedía ayuda terapéutica por vergüenza. Actualmente, el problema sigue existiendo pero se cuenta con mayor protección de los medios sociales y gubernamentales para defender a las mujeres maltratadas. 

Por este motivo, se hace necesario seguir tomando medidas para proteger a las mujeres con riesgos de violencia, ya sea mediante programas de información y prevención como también poner en marcha para ellas una protección jurídica, social y económica. 

Desde PSICO&SALUD recomendamos la búsqueda de ayuda terapéutica y la atención psicológica temprana de las mujeres que desafortunadamente hayan sufrido algún tipo de maltrato. 

El objetivo terapéutico prioritario es la atención del trauma, la culpabilidad y el déficit de autoestima. Otra medida importante es enseñar habilidades que les permitan establecer una nueva vida, enfocada en la autonomía personal y recuperación del control de su entorno. 

Un método eficaz para reparar las experiencias traumáticas es el EMDR cuyas siglas en español significan Desensibilización y Reprocesamiento mediante los Movimientos Oculares. Su aplicación está avalada por la organización mundial de la salud para tratar diversos problemas psicológicos en forma rápida y natural. Con dicha técnica junto a la terapia cognitiva se consigue muy buenos resultados en un tiempo breve. 

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